lunes, 17 de junio de 2013

"La mujer caída" Víctor Hugo

Este poema de Víctor Hugo es romántico y esta compuesto por cinco estrofas de cuatro versos cada una (cuartetos). El yo lírico pide, en el primer verso, que no se insulte a la mujer caída, pide respeto para ella. La "caída" debe ser entendida como una caída moral. El yo lírico justifica, da argumentos que quieren justificar esa caída: el agobio, las luchas soportadas por la mujer. Además, no se identifica a la mujer, es "la mujer" que al fin cayo, es decir, que perdió la virtud. La segunda estrofa es una pregunta que hace el yo lírico y nos interroga a nosotros lectores. Nos hace reflexionar, pensar en la situación de caer en el vicio, pensar que es más frecuente de lo que podemos llegar a pensar. Opone las ideas de virtud y vicio, mostrando la resistencia al "duro viento del vicio", la voluntad de las mujeres por "asirse con afán a la virtud", las ganas de vencer, de ganarle al vicio, sin lograrlo. En la tercera estrofa se muestra la fragilidad de la mujer a través de la metáfora de "la gota de agua pendiente de una rama", intentando no ser derramada por el viento (el vicio) que "agita y hace estremecer", reafirmando la idea de fragilidad a través del temor y temblor. La gota se convierte en perla, que ya no cae de una rama, sino del cáliz de una flor (nueva metáfora de la mujer), que al caer se convierte en lodo, en algo sucio. La cuarta estrofa presenta una esperanza introducida a través de la expresión "pero aún...", la esperanza de esa gota peregrina ( porque viaja, se traslada de una situación a otra, va de un camino a otro, de la virtud al vicio). La esperanza esta en que ese viaje puede ser de regreso, se puede volver del vicio a la virtud, del lodo se puede salir y volver a brillar, pura, limpia, cristalina. La gota puede volver a brillar ante la luz, ante lo bueno, se puede transformar. En la quinta y última estrofa, aparece un nuevo pedido del yo lírico, en esta oportunidad pide que se la deje amar, ya que la luz, el calor y el sentimiento amoroso serán los que permitan la transformación de la mujer. El amor hará que pueda salir del vicio y volver a brillar con luz propia. Este es un poema que pertenece al Romanticismo ya que en el se ponen los sentimientos por encima de la razón. El amor como fuerza salvadora, y además encontramos varias imágenes que tienen relación con la naturaleza: el viento, la rama, la gota de agua, la perla, el cáliz de la flor.

domingo, 6 de noviembre de 2011

"La tercera expedición" de "Crónicas Marcianas"





CRÓNICAS MARCIANAS, Ray Bradbury
“La tercera expedición”

Este relato narra sobre la tercera expedición a Marte en abril de 2000. La primera expedición es narrada en el episodio “El verano de cohete” en Enero del año 1999 llegando a Marte en febrero del mismo año narrado en el episodio “Ylla”.
La segunda expedición es narrada en “Noche de verano” fechado en agosto de 1999 llegando a destino el mismo mes en el episodio “Los hombres de la Tierra”.
La partida de esta tercera expedición está narrada en “El contribuyente”, Marzo de 2000.



1er momento: el viaje y llegada a Marte.

El narrador es externo, no es ninguno de los personajes de la obra, y parece tener su punto de vista en Marte, ya que dice: “la nave vino del espacio. Vino de las estrellas…”

El episodio comienza con una descripción del viaje por la inmensidad del espacio con todos sus enigmas, misterios y profundo silencio. Luego se describe la nave, el cohete en el que viajan a Marte diecisiete hombres, “incluyendo un capitán”. La nave partió de la ciudad de Ohio y fue despedida por una gran muchedumbre. El cohete es descrito como “nueva”, “con fuego en las entrañas” y también se nos dice que “todavía es hermoso y fuerte” puede sugerir que tal vez más tarde ya no sea tan hermoso y fuerte. Navegaba por “las aguas de medianoche del espacio” es decir, en plena oscuridad, hacia lo desconocido, “dejando atrás la luna antigua”. Se refiere a la luna como antigua porque el narrador se proyecta al futuro y considera que ésta ya ha sido conquistada por el hombre. No olvidemos que este libro fue publicado por Bradbury en 1948 y el hombre llegó a la luna recién en 1969, por lo que en el año 2000 (fecha de esta tercera expedición) realmente la luna ya es conquista antigua para los hombres.

Los hombres que realizaron este viaje se enfermaron durante el mismo, incluso se nos dice que uno de ellos murió. A través de las breves expresiones de tres de los hombres de la tripulación son presentados los personajes protagonistas de esta historia: Lustig que muestra asombro y alegría al llegar a Marte, Hinkston mostrando algo de soberbia y el capitán John Black que con un seco “bien” muestra su carácter sobrio y su prudencia.

Comienza con una descripción del lugar a través de la técnica cinematográfica porque va, como una cámara, pasando de un plano general a un primer plano aproximándose lentamente. Si bien es asombrosa la descripción de Marte para nosotros lectores y para los hombres que llegaron de la Tierra, no parece serlo para el narrador que no parece sorprenderse del parecido que Marte tiene con el planeta Tierra: prado verde, ciervo de hierro, casa victoriana, molduras rococó, ventanas con vidrios coloreados, cielo primaveral, los mismos árboles y flores, campanario de una iglesia. Es decir que tanto la naturaleza como la cultura, e incluso la religión y los valores éticos parecen ser idénticos a los de la Tierra.

Los personajes observan lo que están viendo y no lo pueden creer, encuentran una gran diferencia entre lo que les dice la razón y las sensaciones que van sintiendo. El capitán siempre mostrando ser más prudente y cauto, no se deja llevar por las sensaciones, sino que intenta ser todo el tiempo racional. Tanto Hinkston como Lustig están intentando encontrar una explicación de este parecido de Marte con la Tierra, pensando que los responsables podrían ser los integrantes de las anteriores expediciones. Pero el capitán nuevamente desecha la explicación, porque no lo cree posible por un tema del poco tiempo transcurrido y el aspecto viejo del pueblo que están viendo, siempre utiliza la razón antes de sacar conclusiones. Hinskton trata de explicar todas estas coincidencias por “la existencia de Dios”, apelando a lo metafísico a la posibilidad de una prueba de la intervención divina. Lustig, el más joven de los tres hombres muestra su tranquilidad y entusiasmo al decir: “¿Con qué nos enfrentamos?... con nada, capitán. Es un pueblo agradable, verde y tranquilo, un poco anticuado como el pueblo donde nací. Me gusta el aspecto que tiene.”

Comienza allí un diálogo sobre las edades de los personajes en el que se destacan los avances de la ciencia que permiten que un hombre de ochenta años como el capitán John Black pueda parecer de cuarenta. Este hombre de gran experiencia en la vida, no quiere arriesgar la vida de todos los hombres de la tripulación, por lo cual decide salir del cohete solo con Hinskton y Lustig, y avisar a la Tierra que llegaron, sin dar muchos detalles.

Se habla de las armas con las que cuentan estos hombres: “Disponemos de un verdadero arsenal”: frase que finalmente resulta irónica ya que las armas que tienen los marcianos son mucho más importantes y poderosas, pero diferentes.

2º momento: tres hombres bajan de la nave.

Comienza con una descripción basada en la percepción sensorial: imágenes visuales, cromáticas, sonoras, táctiles y olfativas. “… alguien tocaba el piano…” se oye una presencia antes que verla, suenan canciones conocidas para estos hombres.

El narrador insiste con la idea de que el aire está “enrarecido”. Los hombres nuevamente intentan explicar la similitud entre Marte y la Tierra con una nueva hipótesis: “¡los viajes a Marte empezaron antes de la primera guerra mundial!”, los hombres tenían miedo y querían huir de la Tierra para evitar morir a causa de la guerra, buscando un nuevo lugar en el que vivir, una nueva vida. Por esto construyeron estos pueblos tan parecidos a los de la Tierra, como del año 1927. Justifican esta hipótesis diciendo que en esa época era más fácil guardar un gran secreto como éste. El narrador nos muestra al hombre siempre en busca del conocimiento, y como científicos que son, necesitan la comprobación del mismo: “solo nos falta encontrar a alguien y verificarlo”.

Todo en el ambiente de este lugar parece ser tranquilo y agradable para los sentidos, llenando a estos personajes de paz. Se acercan a una casa y todo les resulta muy familiar, los adornos, los muebles, los olores, los sonidos: todo les da idea de hogar.

3er momento: Primer encuentro con los habitantes.

Comienza un diálogo entre los hombres de la Tierra y una mujer que vive en la casa a la que van. Este diálogo muestra un gran desconcierto de parte de los hombres y una gran ironía de parte de la mujer. Ésta les confirma que están en el año 1926, además de decirles que están en la Tierra; esto aumenta el desconcierto, temor y terror de los hombres, que finalmente creen que en vez de haber viajado en el espacio, viajaron en el tiempo. Hinkston intuye el peligro: “¿Estaremos jugando con algo peligroso?”, cree que lo mejor es volver a la Tierra. Los personajes tratando de aplicar la lógica, creen que estos personajes que han encontrado en Marte están bajo una experiencia de hipnosis, cuando irónicamente, los sujetos del fenómeno de hipnosis son ellos en realidad. La ironía continúa cuando el capitán dice: “Tenemos mejores armas”, sintiéndose protegidos ante un posible ataque.

4º momento: Encuentro de Lustig con sus abuelos.

Lustig es el primer personaje elegido para caer en la trampa: es el más joven, el menos experiente y el que siente más entusiasmo por este lugar que le recuerda tanto a su pueblo natal. Lustig siente: “asombro, incredulidad y dicha” al reencontrar se pronto con la imagen de sus abuelos, corriendo hacia ellos, a pesar de que el capitán no se lo permitió. Es la primera vez en el cuento que sabemos menos de la historia que uno de los personajes, ya que nosotros tampoco entendemos qué significa este encuentro (aún no sabemos, como tampoco lo saben Hinkston y Black que los abuelos de Lustig estaban muertos). Para Lustig es el sueño humano cumplido: el reencuentro con lo definitivamente perdido. Una nueva descripción del lugar corta por unos instantes la acción de los personajes. En esta descripción encontramos algunos pleonasmos (figura literaria que implica una redundancia) como cuando dice que “se oía el sonoro tictac de un reloj … alto y largo… almohadones blandos”.

La abuela de Lustig dice: “-Salud.- La abuela se llevó el vaso a los dientes de porcelana.” Esto llama mucho la atención y resulta irónico, porque salud no pueden tener, si es que están muertos. Los dientes que parecen de porcelana, son como artificiales, no dan idea de algo natural. También tiene un “ojo brillante”.

El capitán se siente tan sorprendido como nosotros los lectores cuando la abuela responde a Lustig que están allí desde que se murieron. Nosotros vamos descubriendo datos junto al capitán que es el personaje más racional, el más experiente y el más responsable. La abuela le hace sentir que debe poner los sentimientos por encima de la razón.

Lustig está tan contento y emocionado que no puede pensar con lógica y razón.

5º momento: todos los hombres de la tripulación se encuentran con familiares y amigos.

Este momento significa el reencuentro de estos hombres con su pueblo natal, con sus seres queridos, con los recuerdos de su infancia, son, en conjunto, una gran tentación que resulta la tentación en la que finalmente todos van a caer.

“El cohete yacía vacío y abandonado”: esta imagen de yacer, nos da idea de muerte.
Nos encontramos con una nueva descripción en la que se utiliza lenguaje bélico, que podemos asociar a la guerra: “Una banda de música rompió a tocar… lanzando…trompetas que apuntaban al cielo”.

Los hombres se separan en brazos de madres, padres, hermanos, ya no son parte de una tripulación, esto los debilita aún más. John Black da una orden que es desconocida por todos, el capitán ha dejado de serlo, el personaje se siente en una gran soledad y desconcierto. El capitán está tratando de reafirmar su sentido del deber, cuando también es sorprendido en su emoción.

6º momento: El encuentro de John Black con su familia.

El capitán, al encontrarse con su hermano Edward pasa a ser uno más de los hombres, pierde su racionalidad, se deja llevar por la emoción y los sentimientos igual que los demás ¿Acepta esta ilusión de una posible inmortalidad?

Los personajes se tratan con un lenguaje muy familiar, a través del que no informan sobre la situación de este reencuentro. El capitán siente muy cerca la increíble posibilidad de reencontrarse también con su padre y su madre, con la casa de su infancia, con sus recuerdos más queridos: “El capitán casi cayó al suelo como si lo hubieran golpeado con un arma poderosa” comparación que resulta irónica, porque realmente esto es lo que ha ocurrido, lo han golpeado con el arma más poderosa de todas: la que maneja los sentimientos.

John y su hermano se van corriendo juntos hacia la casa, y vemos una descripción del personaje: “… veía la figura dorada de Edward Black”, ¿los marcianos son así?
“¡Te he ganado!”: le dice Edward, y esto es realmente así, porque es el primero y real enemigo con el que se ha encontrado.

Nos encontramos con una nueva descripción, a través del recurso del polisíndeton (acumulación de elementos a través de la conjunción, la “y” en este caso) de la casa de la infancia, que está igual a como él la recordaba, las mismas costumbres, los mismos aromas, la misma música, y “puertas que se cerraban”…

Cuando el capitán intenta desconfiar, la madre apela a su fe en Dios: “Dios es bueno con nosotros”. La madre le hace sentir que todo lo que lo aleje de allí para retomar su cargo de capitán parece una pretensión inútil. El capitán siente sus sentidos colmados como por una suavidad que parece dormirlo, debilitarlo, se siente muy cansado.

Las sensaciones agradables, los deliciosos aromas y la música no eliminan lo funesto, la idea de que la muerte está cerca.

Se insiste con el aspecto dorado de Edward que se acuesta a su lado en el dormitorio de su infancia. Se nos dice que en la habitación solo se oía la respiración de los dos hombres, no de los dos hermanos.

En ese silencio de la noche, el capitán retoma su pensamiento y comienza a hacerse una serie de preguntas ya que todo esto que ha ocurrido no parece tener una respuesta lógica, con sentido racional. El personaje, a través de oraciones unimembres (de una sola palabra), intuye la naturaleza marciana en estos fingidos parientes y amigos. Comienza entonces a “suponer” posibles hipótesis a través de estilo indirecto libre, repitiendo “supongamos” al comienzo de cada frase, utilizando el recurso de la anáfora. A través de todas esas suposiciones, el capitán va llegando a la verdad de los hechos.

7º momento: Primer final.

El capitán toma conciencia del gran peligro que corre su vida y la de todos sus hombres, reconoce la trampa en la que han caído. Intenta escapar porque siente miedo, corre para escapar de su “hermano Edward” y a través de una elipsis vemos como el efecto hace ver la causa: “Nunca llegó a la puerta”, entendemos que si no pudo llegar es porque fue muerto a manos de su supuesto hermano.

8avo. momento: Segundo final.

En este final podemos observar la ferocidad de la resistencia de los marcianos que mantienen la ilusión de “Tierra” hasta casi el final del relato: se describe un cortejo y una banda tocando una marcha fúnebre, madres, padres, hermanos, abuelos llorando y dirigiéndose al cementerio. Allí hay ya preparadas dieciséis lápidas y fosas que esperan los cuerpos de los tripulantes de la tercera expedición. Nosotros lectores también estamos de duelo porque perdemos la ilusión, nos enteramos de la verdad, a pesar de que este final es muy enigmático y metafórico. Pero esas caras brillantes, poco naturales, que se comienzan a derretir como la cera y “transformándose en alguna otra cosa”, ¿en marcianos? Nada se dice directamente, pero todo está sugerido: la banda que tocaba la marcha fúnebre se retira con paso marcial, de Marte, de marciano, de Marte el dios de la guerra –según la mitología greco-latina- que acaban de ganarle a los hombres.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Movimientos de Vanguardia del Siglo XX

CÉSAR VALLEJO



PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA



Este poema es un soneto (dos cuartetos y dos tercetos) de versos endecasílabos (versos de once sílabas) y rima asonante (sólo riman las vocales).

El título del poema es simbólico, ya que según el diccionario de símbolos de Cirlot, “piedra” es símbolo de alma, mientras que “negra” y “blanca” son símbolos de muerte y vida respectivamente. Por lo tanto, ya desde el título del poema aparece la presencia de la muerte que apaga a la vida. En el título el tema de la muerte aparece como idea general, pero en el poema el poeta nos habla de su propia muerte.

En el primer cuarteto el yo lírico pronostica con exactitud su propia muerte: “Me moriré en Paris con aguacero”. Éste es un verso profético ya que el verbo “morir” está conjugado en futuro, mostrando una acción que todavía no ha ocurrido. París es la ciudad luz, considerada la ciudad de la cultura, fundamentalmente en la época en la que vivió el poeta. La expresión “con aguacero” está tomada del lenguaje coloquial, cotidiano, propio de la literatura de vanguardia.

“Un día del cual tengo ya el recuerdo”: el verbo “tener” está conjugado en presente, y la palabra “recuerdo” nos hace pensar en el pasado, ya que solo podemos recordar algo que ya pasó. Por lo tanto en estos dos primeros versos, observamos un juego con el manejo del tiempo que solo es posible en el mundo de la literatura, la posibilidad de un tiempo reversible. El yo lírico dice tener el recuerdo, “ya”, ahora, en el momento de la creación poética, del día de su muerte que aún no ocurrió.

“Me moriré en Paris –y no me corro-“: observamos en este verso una anáfora, es decir, la repetición de una misma expresión al comienzo de verso. Insiste con la afirmación de la profecía de su muerte en Paris, y a través de una nueva expresión coloquial “no me corro” vuelve a afirmar la idea, muestra estar convencido de lo que dice, no va a cambiar su afirmación.

“tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.”: no solamente afirma dónde va a morir, sino además cuándo lo hará, determina el momento. El jueves es un día que puede recordarnos al día en que comenzó la pasión de Cristo. El otoño, que ha simbolizado la madurez en la vida humana que nos acerca a la muerte, simbolizada por el invierno en la tradición literaria. Vuelve a marcar la idea del presente de la creación “como es hoy”.

En el segundo cuarteto el yo lírico justifica las circunstancias de su muerte a través del dolor físico y del dolor moral que le provoca el sentirse solo. Insiste con la idea de que morirá un jueves, y con el presente de la creación poética “hoy”.

“que proso estos versos”: aparece en esta expresión un neologismo ya que el verbo “prosar” no existe. Además esta expresión resulta un oxímoron (una contradicción violenta) ya que prosa y verso son dos tipo de escritura totalmente diferentes, por lo tanto no se puede “prosar” versos, una propia de la narrativa (la prosa) y otra propia de la lírica (verso). Parece, además, estar menospreciando su poesía (quitándole valor).

“los húmeros me he puesto a la mala”: en esta expresión coloquial nos expresa su dolor físico, le duelen hasta los huesos, es un dolor físico muy profundo. “Me he vuelto, / con todo mi camino”: el yo lírico, ante el dolor y la soledad que siente, reflexiona sobre su vida y recorre su pasado. Siente al dolor físico y moral como los indicios de su muerte.

En los tercetos, el yo lírico ve a su doble y le habla. Ya no enuncia en primera persona (yo) como en los cuartetos, sino que se desdobla y habla de sí mismo en tercera persona (él). No hay rebeldía en sus palabras, solamente dolor: César Vallejo es la víctima que recibe los golpes: “le daban duro con un palo y duro / también con una soga”. En estos versos hay un encabalgamiento (el sentido de un verso necesariamente termina en el siguiente) y el ritmo en la lectura de estos versos parece acompañar el movimiento del brazo que golpea tan duramente.

En el último terceto encontramos una enumeración en la que se retoman temas ya mencionados en los cuartetos, pero de una forma más general: “los días jueves, y los huesos húmeros, / la soledad, la lluvia, los caminos…” El poema termina con tres puntos suspensivos que parecen no terminar las ideas expresadas.

Dice el crítico Xavier Abril con respecto a este poema de César Vallejo que la muerte no es algo circunstancial y venidero sino que es memoria trágica.


lunes, 27 de junio de 2011

"Canto a mí mismo" Poesía 13

En esta poesía 13 el ámbito es el campo o espacio abierto. El tema de esta poesía son las fuentes de inspiración poética de la vida.

En la composición hay dos grandes unidades de significado que pertenecen a las dos estrofas que contiene la poesía; en este caso podemos decir que la estructura formal y la estructura semántica coinciden. Desde el punto de vista del sentido nos encontramos con dos momentos y desde el punto de vista formal hay dos estrofas: en la primera tenemos la descripción del personaje del negro, y en la segunda la mención de varios animales y su lugar en la naturaleza.

Aparece en la primera estrofa una imagen de un negro esclavo, una imagen campestre: estamos frente a una descripción en la que dominan los rasgos físicos o grafopeya (descripción de rasgos físicos), sin embargo hay implícitamente rasgos de etopeya (rasgos de lo interior, lo moral). Hay una sacralización del cuerpo humano: la religiosidad del poeta se centra en el hombre y no en Dios. Whitman celebra tanto la belleza del alma como la del cuerpo. Whitman eligió la imagen del esclavo negro como trabajador rural, ésta es la anti-imagen, en primer lugar, por cómo eran considerados los negros en la época, como lo inferior, lo no humano, lo más relegado de la sociedad, y en segundo lugar por su condición de esclavos. Sin embargo, Whitman nos muestra una imagen espléndida, se ve que en la descripción abundan los adjetivos bellos , en virtud de ese propósito de retratar la esplendidez de la figura, se considera la belleza con la categoría de lo considerado, en la época, como lo no hermoso.

El negro en esta poesía es símbolo del hombre, de la condición humana que se cumple en él. Esto es un contraste, porque un esclavo que es despreciado y no considerado como hombre, él lo admira y lo hace representar a todos los hombres. Whitman está mostrando con esta descripción, la actitud de mando al tener las riendas de la cuadriga, por lo tanto puede mandar como cualquier otro, se muestra que es igual a cualquier otro hombre. El poeta muestra aquí su idea de igualdad entre los hombres, sin distinción ni de raza, condición social, económica, religiosa o cultural.

Esta imagen del negro es una casi estampa (se llama "estampa", en teoría literaria, a una descripción de la figura humana de cuerpo entero y quieto o inmóvil), porque hay imágenes de movimiento: el sombrero que retira hacia atrás, la camisa, el carro. Esta no es una estampa plena porque se idealizaría o monumentalizaría la figura, sin embargo, con imágenes de movimiento enriquecen la casi estampa porque le dan vitalidad, dinamismo.

En el tercer verso aparece la segunda imagen cromática, que es el azul de la camisa (la primera es el negro mismo, imagen cromática relativa al color de su piel). Las imágenes de movimiento están dando vitalidad a su figura, como por ejemplo, el viento que embolsa su camisa.

Utiliza la faja para protegerse de los trabajos duros que como esclavo debe realizar. Los adjetivos aparecen en fórmulas binarias, reunidos por una conjunción: "tranquila y dominante", "sobre su pelo crespo y sobre el azabache pulido de su piel". Hay muchas imágenes cromáticas como el azabache que es una piedra semi-preciosa, por lo tanto esta metonimia jerarquiza la imagen de su piel, negra y brillante. Aparece un sentimiento de entusiasmo y admiración, lo que lo apasiona es la imagen del conjunto que elaboran hombres y bestias trabajando (el negro y los caballos), relacionados. Es una pasión de carácter admirativo.

Al final de la primera estrofa, está el tema de la poesía: la sangre es metonimia de su ser y la canción es metonimia de su canto y de la poesía. El tema de esta poesía son las fuentes de inspiración poética de la vida. La idea de absorción está vinculada a la nutrición y en lo que nutre, en lo absorbido está la vida y lo poético; él es "el gran catador de la vida." Canta a la vida en todas sus formas.

En la segunda estrofa hay un giro semántico que denotan las desinencias de los primeros verbos que implican el "vosotros", es decir, que estamos frente a un discurso léxico que muestra un destinatario (se otorga él mismo un destinatario que son los bueyes). Mientras que la primera estrofa es una especie de monólogo interior, la segunda en cambio es una especie de diálogo, a pesar de que es el propio yo lírico quien se responde a la pregunta formulada: "¿qué me queréis decir con vuestros ojos?". Esta es la principal diferencia entre la primera y la segunda estrofa.

Los bueyes son muy lentos, muy sosegados y pacíficos. La imagen de los bueyes está asociada a la mirada. Los ojos de los bueyes son muy grandes y además carecen de iris, por lo cual la pupila es enorme, por ese tamaño de su pupila da impresión de abismo, de hondura, de profundidad, sabemos que ese ojo nos mira, pero no cómo nos mira, no podemos ver en qué consiste su mirada. La mirada de los bueyes es de carácter abismal, misterioso, expresan el misterio de la vida, la hondura insondable de la vida. El yo lírico se siente interrogado por esos ojos.

Cada cosa debe ser juzgada por lo que ella es o puede ser, y en lo que ella debe significar.

La imagen de la tortuga tiene paralelismo con el negro, porque ambos son disminuidos en su valor, pero Whitman los destaca por su condición vital, aparece la condición igualitaria de Whitman que está sugerida o expresada a través del contexto . El poeta está proclamando todos los elementos de la realidad que son válidos para la poesía.

La segunda imagen de animales es la de los ánades, establece que hembra y macho levantan vuelo juntos, en virtud del amor y la unidad; está expresando también la realidad del amor como un elemento significante en la vida y en la naturaleza, dotado de un sentido. Las alas que se mueven son metonimia del vuelo. Luego aparecen imágenes cromáticas, hasta los colores tienen un sentido para Whitman, todo se vuelve significante. Nadie puede ser despreciado por lo que es, pues es lo que puede ser y por tal debe ser estimado. En forma latente siempre está presente el individualismo de Whitman, insiste en cada uno, en la individualidad singular, propia.

La chova es un tipo de cuervo que emite un sonido no melodioso, siempre expresa la misma idea, a pesar de que el canto carece de valor y armonía, pues "no conoce la escala musical", Whitman lo valora.

Al final resume, de alguna manera, toda la estrofa. La mirada de la yegua baya expresa las limitaciones del hombre con respecto a la naturaleza, la lección o el aprendizaje último que hace el poeta del mundo, no es de soberbia sino de humildad, quien se ubica en su propio lugar, nunca pecará de soberbia.

El adjetivo demostrativo "esta", muestra lo que nombra el autor, esto en materia literaria se llama "deíctico" (remiten el texto a sí mismo, el texto se justifica y se apoya en sí mismo); el adjetivo demostrativo "esta" aplicado a la yegua no tiene referente, no es que esté preguntando a un animal mientras escribe, sino al que el propio poema crea.

Se vuelve a destacar que Whitman dice aprender mucho más de la naturaleza que de la cultura.

metonimia: es un tipo de metáfora donde la sustitución es parcial. Entre el elemento sustituido y el sustituyente hay un vínculo, hay vecindad de sentidos.

deíctico: son partículas que establecen la relación entre los discursos y los objetos. Hay otrros deícticos que no se refieren a ningún objeto o animal especial, sino al que crea el propio texto (como en este caso del al poesía 13).